Poetas de viento. Parece un cuadrito de Bacon.Ese señor que ven ahí es Eric Cantona. Fue un excelentísimo jugador de fútbol. Un Señor. Si ven en derredor del futbolista, se ha formado cierto marco de rompimiento de la realidad. Debo confesar que me gustan los deportistas como Gastón Gaudio. El gato me mata, me corrompe; yo detesto a los deportistas que por desvíos mentales terminan putiando un árbitro en vez de seguir corriendo. Pero el gato me mata. El cuadro es fenomenal. En la extrema derecha, una delegada del gremio de los tocomochos a inyección neumática, propone un eufórico "Aaahhhhhhhhh". No se quedan atrás tres homosexuales en la extrema izquierda, como era de esperar. Eso que se observa, cortando la pintura en la regla de tercios, no es más que los carteles publicitarios, encargados de distribuir los papeles en escena: adentro los futbolistas, afuera el teatro. Debajo del señor que viste un sobretodo a lo Inspector Gadget, un Ubaldinista se prepara para la barrera. Representa el: ¡compañeros aguantemos, y sálvese quién pueda! que ha salvado cada vida en esas choripaneadas que ni les cuento. Si uno quiere ser perfecto, lo que se dice perfecto, se esfuerza y llega a ser amigo de Vilas. Guillermo tiene la posibilidad mental del titán: puede decir tantas veces como más le duela al conversador, que él es más papita que el papa. Me cuenta el niño naranjo, que en una charla, Borges se refirió a él despectivamente, como excomulgándolo de la fama a la barbarie. Borges también dijo esto: "ese chico ha perjeñado todo desde el principio. Es la persona más perfeccionista que conozco: ha pensado qué tiros errar, para poder elegir qué tiros meter. Todo a voluntad. Ha dejado de lado muchos torneos por ser Guillermo Vilas". El niño naranjo es un
atorrante como traductor. Cantona le hace un bien al fútbol: des-dramatizó el juego, rompió el silencio que la frase los de afuera son de palo había implantado desde el principio de los tiempos. Y Gaudio romperá raquetas; que es en definitiva lo que más le gusta.

5 comentarios:
Algo que me conmueve, de una manera extraña, paralizante le diría, es el rostro impoluto del ubaldinista. Preparado, atento al detalle, como sabiendo, por dura y propia experiencia, ponerle el pecho a las balas, seguramente más duras que el aluminio de los tapones del Sr. Cantona. "jeh, cuando les cuente a lo' muchacho'" parece examinar, ya saboreando el ardor de un chimichurri que, si bien picante, no amedrenta el picor de un chorizo mal cocido... Salú, niño naranjo. Y me doy la bienvenida a su morada.
era yo, mi estimado, ante el atropeyo de google de utilizar mi nombre de pila sin consultarle a uno que barbaridá! Salú, mi general.
Satamente, acá como dice el compañero César Fernando Dufre (lo dejo en el anonimato, no se priocupe); estamos de acuerdo o no estamos de acuerdo? Paro por tiempo IN DE TER MI NA DO... queremos que se nos choripanee como al resto del país carajo! o qué somos acá, eh? qué somo?
ñoquis no,seguro.
a lo sumo chorizos...
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